rostros infantiles en mi memoria, y a veces ni eso. Aquel niño grandote y de pelo rizo que tenía una parka con la bandera alemana en el hombro derecho; Conchita, la niña que siempre me traía castañas y que siempre tenía mocos; el vecino del edificio de al lado que en los veranos me enviaba postales desde Suiza
No hay comentarios:
Publicar un comentario